Mi opinión es que esa frase es muy dura y más retórica que analítica. Expresiones como “muertos de hambre” o “asaltantes” suelen usarse para provocar impacto mediático y movilizar emociones, pero no ayudan a un debate político serio.Mi opinión es que esa frase es muy dura y más retórica que analítica. Expresiones como “muertos de hambre” o “asaltantes” suelen usarse para provocar impacto mediático y movilizar emociones, pero no ayudan a un debate político serio.

Mi opinión es que esa frase es muy dura y más retórica que analítica. Expresiones así como “muertos de hambre” o “asaltantes” sabemos que suelen usarse para provocar impacto mediático y movilizar emociones, pero estos nos ayudan reflexión como también a un debate político serio.

Es válido criticar al PRM como a cualquier partido en el poder por decisiones, gestión, casos de corrupción o falta de resultados. Eso fortalece la democracia. Sin embargo, descalificar de forma general a un grupo entero termina empobreciendo la discusión y polarizando más a la sociedad.

En muchos países empezamos por el nuestro República Dominicana han existido acusaciones, investigaciones y casos probados donde políticos, funcionarios o personas cercanas al poder han sido vinculados a lavado de activos, narcotráfico o corrupción. Negarlo sería ingenuo. Pero también es importante no generalizar: acusaciones no siempre equivalen a culpabilidad.

El verdadero problema aparece cuando:

  • Las investigaciones no avanzan o se archivan sin explicación clara.
  • La justicia parece selectiva según el partido o el poder del implicado.
  • Hay impunidad, lo que erosiona la confianza ciudadana.

La solución no es atacar a todos los partidos por igual, sino exigir instituciones fuertes, ministerios públicos independientes, transparencia y consecuencias reales, sin importar colores políticos.
Cuando la corrupción se vuelve estructural y no se castiga, el descrédito alcanza a todo el sistema democrático.

La crítica política debería centrarse en hechos, cifras y responsabilidades concretas, no en insultos. Cuando el discurso se vuelve excesivamente agresivo, suele decir más del estilo del comunicador que de la realidad que intenta describir.

Las acusaciones deben investigarse a fondo el que sea culpable debe pagar
Y la crítica ciudadana es legítima, pero debe apoyarse en hechos y en la defensa del Estado de derecho.

Por: El Sheris Santana

Por latina809