30 años del bloque regional

Tensión en el Mercosur: Alberto Fernández dijo que no quiere ser “un lastre para nadie”

Con el rostro evidentemente ofuscado, y una expresión que se evidenciaba tensa aún debajo de su mascarilla contra el COVID, Alberto Fernández oyó este viernes las enormes diferencias que en materia económica mantiene su Gobierno con los socios del Mercosur. Al mismo tiempo, el presidente se trenzó en un fuerte contrapunto verbal con el uruguayo Luis Lacalle Pou, el más duro con él.

Ocurre que, en el marco de la conmemoración de los 30 años del bloque que los reunió de manera virtual, el presidente oyó de Jair BolsonaroMario Abdo Benitez y Lacalle Pou un fuerte reclamo para que el bloque vaya de una vez por todas a una situación de pragmatismo comercial que responda a las necesidades ciudadanas: más acuerdos de libre comercio, o que la unión aduanera les permita a los países hacerlo. Y para ello reclamaron también discutir la baja del Arancel Externo Común del bloque.  

Por una decisión administrativa del año 2000, ningún país del Mercosur puede firmar acuerdos con terceros Estados sin que lo acepten los otros miembros. De esta manera se trata de uno de los bloques más cerrados del mundo.


Se entendió claramente que invitaba a los miembros del bloque que se fueran si así lo quisieran. Algo que sorprendió por la solución que daba en el medio de los problemas que enfrenta la integración. Argentina es el país que preside el bloque desde diciembre hasta mediados de año y debe ser la cabeza que equilibra.

Luis Lacalle había sido el más contundente de los tres presidentes. Y fue evidente que todo el tiempo criticaba a su colega argentino, mirando también a su propio electorado.Hizo una elíptica pero clara crítica a Alberto Fernández respecto de la decisión de Argentina de hacer esta cumbre de manera virtual y no presencial.

El presidente uruguayo advirtió las limitaciones que ofrecen las reuniones virtuales al tiempo que sostuvo que algunas conversaciones informales bilaterales que tuvieron lugar en el último año necesitan ser plasmadas en reuniones formales.

Pero sobre todo dijo que la palabra que más se escucha entre sus colegas fue “pragmatismo”, que hay que discutir la flexibilización del bloque, y que este “no puede ser un corset” para nadie. Que es hora de que el Mercosur se convierta en una “zona de libre comercio”. 

Fue Lacalle Pou quien evidentemente desató las furiosas aunque contenidas palabras finales de Alberto Fernández, porque en su discurso el uruguayo señaló que el Mercosur “obviamente pesa en el concierto internacional”, pero que “lo que no debe y no puede ser es que sea un lastre”. En el Gobierno argentino señalaron este viernes que las palabras de Alberto fueron dirigidas al mandatario y no al pueblo uruguayo. Dijeron que que Lacalle “tuvo una virulencia increíble” y que “derrapó”.  Hasta este viernes a la tarde no había habido llamadas para reparar el cortocircuito. 

Bolsonaro también se diferenció de Fernández. Pero el brasileño apareció con un discurso pausado y breve. Habló de la importancia de la revisión del arancel externo del bloque, y afirmó que quiere que esto se discuta pronto.

El mandatario reforzó la necesidad de flexibilidad del bloque. “La regla del consenso no puede ser un arma de veto permanenteBrasil quiere contar con el apoyo de los demás miembros para ampliar la red de socios comerciales del bloque“. Argentina y Brasil vienen conversando discretamente sobre la posibilidad de bajar el arancel externo común en algunos sectores. Las conversaciones aún no maduraron pero los paraguayos y uruguayos son ajenos a ellas.

El brasileño se fue antes de que terminara la reunión con sus colegas y hasta se fue del Planalto, contaron los medios brasileños. Es decir que no escuchó ni siquiera las palabras finales de Fernández retrucando a Lacalle Pou. Desde el Gobierno argentino justificaron la partida en cuestiones de agenda del mandatario brasileño.

Entre tanto Abdo Benítez, también partidario de la flexibilización del Mercosur en línea con Brasil y Uruguay, propuso: “Las negociaciones externas que sean conjuntas y coordinadas, pero que no sean una barrera a nuestro desarrollo. Que las ideologías no contaminen. La pandemia socava nuestros crecimientos y nuestro suministro de vacunas es ínfimo”.

Alberto Fernández estuvo ladeado durante esta cumbre virtual por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y el canciller Felipe Solá. Lo que no estaba previsto es semejante sintonía discursiva de Brasil, Paraguay y Uruguay. A lo largo de estos meses sus tres presidentes mantuvieron encuentros personales en viajes fugaces que uno y otros le hicieron al vecino. Los tres coincidían al unísono en el reclamo de flexibilización, palabra que irrita a la Casa Rosada.

Al abrir el encuentro, el presidente argentino destacó que “los resultados deben ser atraer inversión e ingresos, para que podamos participar en las cadenas globales de valor, y superar urgentemente las dificultades de la pandemia”.

Llamó a sus pares a “redoblar esfuerzos y profundizar la voluntad de caminar juntos” y pidió “no erosionar las estructuras productivas” de los países miembro. El Presidente hizo énfasis en la creación de un “observatorio democrático”, que en realidad ya se tuvo en cuenta desde el inicio del bloque con el protocolo de Ushuaia (y se ha usado contra Paraguay en 2012 y contra Venezuela en 2016 ).

Es decir, no se sabe qué función tendría esta iniciativa porque se superpone con la normativa histórica del bloque. Además desconcertó a los presentes porque se anuncia a horas de que Argentina renunciara al Grupo de Lima, donde se busca que Venezuela re encauce su fallida democracia, respete los derechos humanos y llame a elecciones libres y transparentes.

Otra propuesta de Fernández fue un “estatuto de ciudadanía” cuyos alcances se desconocen.

De la cumbre también participaron los presidentes Luis Arce, de Bolivia, y Sebastián Piñera, de Chile, ambos países asociados al bloque.

Por: Junior Perez.





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