No gusta a nadieLa fórmula para gestionar el Palau

El esperado traspaso de la gestión del Palau d’Esports de Campclar a manos municipales genera dudas entre los partidos de la oposición, incluidas las dos formaciones que apoyan la actual mayoría en el Saló de Plens: Junts per Tarragona y la CUP, que no ven claro que el Consistorio no sea el propietario del pabellón, así como que la corporación local tenga que hacer frente a los gastos relativos a la última fase para poner al día la instalación, que ascienden a medio millón de euros por la compra del parqué, las cortinas separadoras y material como canastas de baloncesto y porterías de fútbol sala.

La pasada semana, a raíz de la aprobación de las cuentas autonómicas y de la Llei d’Acompanyament dels Pressupostos, trascendió que Generalitat y Ayuntamiento habían encontrado la «autopista» para poder superar el «peaje» necesario y desbloquear una negociación que estaba en punto muerto desde hacía casi dos años. Esta vía pasa por una modificación legislativa de dos leyes: la de Patrimoni y la de Règim Local para tocar el concepto de «mutació demanial», que es cuando se produce un cambio de la administración pública titular del bien.

El acuerdo de mínimos comporta que el Consistorio dará el solar a la Generalitat, que será la propietaria de todo el equipamiento y la que lo inscribirá en el registro de la propiedad para ceder posteriormente la gestión sine die –y sin ningún canon– al Ayuntamiento de Tarragona, siempre que el uso principal de la instalación sea el deportivo. Todo ello comportará aún una tramitación que se alargará entre unos cuatro ó cinco meses.

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