En España los tres meses que nos cambiaron la vida

Hoy que finaliza el estado de alarma, ocho ciudadanos hacen su particular balance de cómo han cambiado sus costumbres, su trabajo y sus vidas en estos días insólitos toda una pesadilla,

Dijo paco a nuestro canal

«Los diez días en el hospital se me hicieron eternos dijo un abuelo con 78 años»

«Era la primera vez en 40 años, desde que nos casamos, que hacíamos un viaje tan largo, de diez días», explica. Estando en el hotel empezó con fiebre. «Fuimos al hospital de allí, me hicieron las pruebas del coronavirus y dieron negativo. Me dijeron que podía ser una gripe». 

Pero unos días después, estando ya en casa, la fiebre volvió. «Llamamos, explicamos mi caso, nos enviaron una ambulancia y me llevaron al hospital». Allí se confirmó que padecía Covid-19 y pasó diez días ingresado, dos de ellos en la UCI, al estar intubado. «Fueron jornadas muy largas y dura, de mucha soledad y miedo», recuerda apesadumbrado. Los sanitarios entraban lo justo en la habitación, hablaba por teléfono con su mujer y sus hijos, y se entretenía con la televisión, pero lo que veía en las noticias no le ayudaba a mejorar el ánimo por que solo se hablaban de muchos muerto a diario. 

Paco agradece el trato del personal del hospital, solo lamenta que cuando le dieron el alta, no se le facilitó el traslado a casa en ambulancia y fue su mujer, que todavía estaba en cuarentena, quien tuvo que coger el coche para ir a buscarlo. 

Durante 14 días más estuvo aislado en casa. «Yo en una planta y mi mujer en la otra». Sus hijos les hacían la compra y la dejaban en la puerta de la casa

Cuando finalmente se recuperó, eran todavía las semanas de confinamiento. Veía y hablaba con su nieta a través de videollamadas. 

No fue hasta  el principio de junio cuando claudia les pudo hacer una visita y estuvieron pasando el rato en el patio, «pero sin abrazos ni besos». Ahora, con la llegada de la ‘nueva normalidad’, espera poder hacer como antes y poder ir a buscarla a la al colegio. También ha retomado los cafés con los amigos, pero pasa la mayor parte del tiempo en casa con mi mujer. 

Hoy Paco tiene miedo al tan anunciado rebrote del próximo otoño. Aunque ahora tenga inmunidad, no sabe hasta cuando le durará. De la enfermedad le queda un pequeño ahogo que a veces le dificulta el poder conversar con fluidez. Pero se muestra feliz de poder volver a disfrutar de su familia y de la tranquilidad de su casa al lado de los suyo.

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