En España decimos Reinventarse o sucumbir a la crisis: “No puede desaprovechar la oportunidad”

ÁLVARO SÁNCHEZ|DANIEL LARA Madrid 

La pandemia ha obligado a un buen número de trabajadores y empresas a adaptar su actividad en lo que puede ser solo el comienzo de transformaciones de mayor calado. Estas son seis de sus historias

Cada cierto tiempo, un nuevo estudio avisa de que un tanto por ciento de los trabajos actuales no existirá en el futuro. Como consuelo, aparece la promesa de una oleada de profesiones, hoy desconocidas, que traerá la tecnología del mañana. Van asociadas a nombres que hasta hace poco sonaban a ciencia-ficción: inteligencia artificial, Internet de las cosas, big datablockchain, robótica o la nube. Un informe del Foro Económico Mundial de finales de 2018 cifraba en 75 millones los puestos de trabajo que podían desaparecer hasta 2022, desplazados por el cambio en la división del trabajo entre humanos, máquinas y algoritmos —desde empleados de fábricas a personal de servicio al cliente—, aunque esperaba la irrupción de 133 millones de nuevos puestos de trabajo en ese tiempo —con los especialistas en tecnología y datos a la cabeza

Antonio Martínez, Mari Carmen

Los analistas coinciden en que la pandemia se ha inmiscuido en ese destino actuando como un acelerador tecnológico. Pero ha introducido ciertas variantes. Más digitalización, más empleo medioambiental y más oportunidades de negocio en el ámbito sanitario para que la vida o la muerte de un enfermo en Madrid, Roma o París nunca más vuelva a depender de la velocidad a la que se carga un avión en Pekín.

Expertos como la catedrática de Berkeley Ulrike Malmendier creen que la transformación del mercado laboral no será solo unidireccional, impuesta desde las instituciones, sino que también habrá movimientos de abajo arriba: las secuelas psicológicas de ver la fragilidad del sector hotelero, de viajes o la restauración puede condicionar las elecciones laborales futuras e incentivar las opciones de más futuro.

Si la burbuja inmobiliaria fue el Pearl Harbour de la construcción, la pandemia lo está siendo para la hostelería. El Banco de España calcula que casi un tercio de las firmas dedicadas al sector pueden acabar siendo insolventes si la recuperación se retrasa. Los turistas volverán, pero el trauma de ver cómo la hiperdependencia de la barra y la terraza ha convertido a España en uno de los países del mundo más golpeados por la crisis deja como legado un debate sobre hasta qué punto es bueno colocar tantas fichas en un solo sector.

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